4 Nuevos paradigmas
Precisamente conciliar estas necesidades de consumo por un lado, y de fuentes de datos cambiantes por el otro hace que disponer una pieza central, modelada y coherente con todos los procesos de la empresa de forma histórica resulte excepcionalmente retador. De hecho, los conceptos que determinaban el concepto Data Warehouse definido por Bill Inmon requerían:
- Orientado al dominio
- Integrado
- No volátil o durable
- Variante en el tiempo
Esto nos obliga a guardar todas las versiones temporales en una forma que permita tanto la integración de nuevas fuentes como el consumo orientado a dominio en un sistema centralizado.
4.1 Modelos lógicos ensamblados
Ensemble Logical Modelling (ELM) es una técnica de abstracción que nos permite realizar una integración de los datos enfocándonos en las entidades de negocio (CBC) y sus relaciones naturales (NBR) de forma que todo lo demás una vez esta estructura base existe es la asociación de datos a estos conceptos.
4.1.1 Data Vault
Una de las implementaciones lógicas de las ELM se la debemos a Daniel Lindstedt, cuya segunda versión de la metodología (Linstedt y Olschimke 2015) es la que seguiremos en la parte de transformación. Su enfoque, llamado Data Vault, realiza un mapeo bastante fiel de nuestro modelo lógico, con una flexibilidad adicional sobre la información ligada a los conceptos clave y las relaciones naturales:
- HUBs: Donde se registran las instancias de las entidades
- LINKs: Donde se registran los eventos o hechos que vinculan una o más entidades
- SATELITEs: Donde se alberga la información asociada a una entidad para una fecha concreta

Tanto los HUBs como los LINKs llevan huellas temporales de carácter efectivo e identifican la fuente de donde la instancia fue informada, de manera que resulta sencillo realizar viajes temporales a los datos efectivos a una fecha dada. El hecho de trabajar con huellas temporales hace que podamos plantear un sistema en el que simplemente nuevos datos son añadidos y en tiempo de consumo se seleccionen aquellos que tomen efecto.
En un mecanismo intermediario entre datos de fuentes normalizadas y entornos donde el consumo se realiza en base a dimensiones y hechos. Algunos lo regieren incluso como una metodología ágil debido a sus características. Son un perfecto nexo que permite una adición incremental pero con huella temporal de todos los hechos acontecidos y permite promocionar la información consumible a las capas de acceso de los usuarios en base a sus necesidades.
Existen otras modalidades que extienden más aún este concepto aunque Data Vault ha sido quizás el paradigma que más adopción presenta teniendo en cuenta la complejidad técnica y madurez del equipo que requiere su correcto gobierno. Cabe destacar que todos estos conceptos no implican un uso de tablas para almacenar la información. Esto ha venido determinado por la tecnología disponible en cada momento.
4.2 La malla de datos
Todo lo anterior asume algo que conviene poner sobre la mesa: que existe un equipo capaz de integrar la información de toda la organización en una pieza central. Cuando la empresa crece, ese equipo se convierte en un cuello de botella que conoce cada vez peor los dominios que modela, y aparece la queja de siempre en las dos direcciones (el negocio dice que datos tarda meses, y datos dice que el negocio no explica sus reglas).
La malla de datos o data mesh (Dehghani 2022) propone invertir el reparto. En lugar de un equipo central que consolida lo de todos, cada dominio se hace responsable de publicar sus datos como un producto, con su dueño, su contrato, su calidad declarada y su documentación. Lo central deja de ser el almacén y pasa a ser la plataforma que hace barato publicar y consumir, más un mínimo de reglas comunes para que los productos se puedan cruzar entre sí.
Cuatro principios lo resumen: propiedad por dominio, el dato como producto, plataforma de autoservicio y gobierno federado.
Es una propuesta organizativa antes que técnica, y ahí está tanto su fuerza como su riesgo. Adoptarla comprando una herramienta y sin cambiar quién responde de cada dato produce lo mismo de siempre, pero con más silos y menos coordinación. Volvemos a Conway: el sistema acabará pareciéndose a la organización, se escriba lo que se escriba en el diagrama.
Para una empresa de tamaño medio, que es el caso de la mayoría, la lectura útil de la malla no es desmontar el almacén sino quedarse con dos de sus ideas: que cada conjunto de datos tenga un responsable con nombre y apellidos, y que se publique con un contrato explícito. Ambas caben perfectamente dentro de una arquitectura centralizada, y las retomaremos al hablar del metadatado.