flowchart LR
r["Reglas<br/>escritas a mano"] --> c["Rasgos<br/>contados"]
c --> a["Representaciones<br/>aprendidas"]
a --> g["Representaciones<br/>contextuales"]
classDef externo fill:#ececf0,stroke:#868d9c,stroke-width:1.5px,color:#2b2f3a
classDef contexto fill:#d5e6f5,stroke:#3d7cb0,stroke-width:1.5px,color:#12354e
classDef modelo fill:#e6ddf5,stroke:#7457bd,stroke-width:1.5px,color:#332757
class r externo
class c,a contexto
class g modelo
Fundamentos
Un manual sobre IA generativa podría empezar directamente por el modelo generativo. Este no lo hace, y conviene explicar por qué antes de pedir paciencia al lector que ya sabe lo que es un transformer.
La razón es que casi todas las decisiones sensatas que se toman en un proyecto real vienen de entender qué problema resolvía cada pieza cuando apareció. Sin ese recorrido, un sistema generativo parece una tecnología sin genealogía que apareció en noviembre de 2022, y eso lleva a dos errores caros: usar un modelo de mil millones de parámetros para una tarea que un clasificador resolvía en 2018 por céntimos, y no saber qué hacer cuando el modelo falla, porque no se sabe de dónde viene el fallo.
Dos preguntas que esta parte responde
La primera es cómo se convierte el lenguaje en algo que una máquina pueda operar. Contar palabras, pesarlas por rareza, colocarlas en un espacio donde la cercanía significa parecido: todo eso lleva décadas funcionando y sigue vivo dentro de los sistemas actuales. El buscador vectorial del que vive RAG es, literalmente, una idea de los años setenta con un modelo mejor calculando los vectores.
La segunda es por qué la arquitectura que ganó es la que ganó. La atención no surgió de la nada ni de una intuición feliz: es la respuesta a un cuello de botella muy concreto que las redes recurrentes no conseguían esquivar. Y las redes convolucionales, que hoy suenan a otra rama del árbol, son el mejor contraejemplo disponible para entender qué gana y qué pierde un modelo cuando se le quitan las suposiciones sobre sus datos.
| Capítulo | La pregunta que responde |
|---|---|
| Del texto a los vectores | Cómo se representa el lenguaje y qué se gana en cada salto |
| De la convolución a la atención | Por qué la arquitectura acabó siendo esta y no otra |
El hilo que las une
Las dos historias son la misma contada desde dos sitios, y el hilo es este: cada avance consistió en quitar una suposición hecha a mano y dejar que el modelo la aprendiera de los datos.
Se empezó escribiendo gramáticas a mano. Después se dejó de escribir reglas y se pasó a contar: qué palabras aparecen y con qué frecuencia, dejando que un algoritmo estadístico decidiera qué importaba. Luego se dejó de decidir a mano incluso los rasgos, y las representaciones pasaron a aprenderse. Y por último se quitó la suposición de que una palabra tiene un único significado, que es lo que hacen los modelos contextuales.
En el lado de las redes ocurre lo mismo. Una convolución da por supuesto que lo importante de un píxel está cerca de él. Es una suposición excelente para imágenes y por eso funcionó tan bien durante quince años. La atención no supone nada: deja que el modelo aprenda qué mira, lo cual sale mucho más caro en datos y en cómputo, y por eso solo ganó cuando hubo datos y cómputo de sobra.
Quien venga de haber trabajado con modelos de lenguaje puede saltar directamente a Modelos generativos sin perderse nada imprescindible, y volver aquí cuando aparezca un término que chirríe.
Aun así, hay dos secciones que merecen una lectura aunque el resto sobre: cuándo sigue ganando lo clásico, porque es la que más dinero ahorra, y qué queda del transformer de 2017, porque casi todo lo que uno cree saber de la arquitectura describe una versión que ya no se usa.
Con las manos
Esta es la parte del manual con más código, y no por casualidad: son conceptos que se entienden ejecutándolos. Los tres cuadernos que la acompañan viven en notebooks/ y se abren en Colab desde el final de su capítulo.
Los fragmentos que aparecen en los capítulos no se ejecutan al construir el libro, para que renderizarlo no exija descargar media biblioteca de aprendizaje profundo. Están ahí para leerse, y sus salidas están pegadas a mano tal como salieron. Si queréis verlos correr, ese es el sitio de los cuadernos.
Empecemos por el texto, que es donde empezó todo: del texto a los vectores.